Museo de Plantas Sagradas, Mágicas y Medicinales
Nueve pequeñas salas sobre la coca, el tabaco y otras plantas sagradas andinas, con una sala dedicada a la biopiratería y el lucro.
El Museo de Plantas Sagradas en Cusco se abre con una sola pregunta ante la vitrina de la coca, cómo una hoja seca prensada bajo vidrio terminó financiando una industria global mientras quienes primero la llamaron sagrada no obtuvieron nada. Rastrea cómo los colonizadores españoles primero prohibieron la coca como planta del diablo, para luego cambiar de rumbo y gravarla cuando los mineros pasaron a depender de ella para sobrevivir a brutales turnos bajo tierra, convirtiendo un sacramento en una línea de ingresos. La última sala del museo, llamada sin rodeos Biopiratería, está junto a otras ocho dedicadas al tabaco, el cactus San Pedro y la ayahuasca, todas llenadas por la antropóloga que fundó el lugar en dos mil once. Tómate tu tiempo ante la vitrina antes de esa última sala.
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