Aguas Calientes, oficialmente Machupicchu y a menudo llamado Machu Picchu Pueblo, es el pequeño pueblo peruano encajado en la garganta al pie del sitio inca más famoso del mundo. Se asienta a unos 2.040 metros junto al rugiente río Urubamba (Vilcanota), cercado por picos de bosque nuboso, y ninguna carretera llega hasta él: se arriba en tren desde Cusco u Ollantaytambo, o a pie siguiendo las vías. Poblado por un puñado de familias campesinas en 1901 y transformado por el ferrocarril a finales de los años veinte, existe por una sola razón, y esa razón está 400 metros por encima de tu cabeza.
Por eso una audioguía autoguiada tiene todo el sentido aquí. La ciudadela es un laberinto de terrazas, templos y escalinatas casi sin señalización, y el pueblo de abajo tiene sus propias historias calladas. Cada lugar de este catálogo cuenta con una audioguía que narra su historia, para que marques tu propio ritmo en lugar de seguir una banderita.
La ciudadela sobre las nubes
El Santuario Histórico de Machu Picchu se construyó hacia 1450 como hacienda real del emperador Pachacútec, fue abandonado en menos de un siglo y Hiram Bingham lo dio a conocer al mundo en 1911; la UNESCO lo inscribió en 1983 como obra maestra del urbanismo y la ingeniería. Encaramada a 2.430 metros, su obra más fina se agrupa en torno al Templo del Sol, una torre curva de granito pulido ajustada sobre una roca natural, y al Intihuatana, la piedra ritual tallada cuyo nombre significa "donde se amarra el sol". El Templo de las Tres Ventanas enmarca las montañas del este a través de vanos trapezoidales que llevan un siglo intrigando a los astrónomos.
Templos, plazas y las piedras sagradas
Más allá de los templos estrella, la hacienda se revela en los detalles: la Plaza Sagrada, corazón ceremonial de la ciudad alta; el Templo del Cóndor, donde dos afloramientos naturales forman las alas de un ave sobre una cabeza tallada en el suelo; y la Roca Sagrada, una losa modelada para repetir la silueta de la montaña que tiene detrás. La Casa del Guardián de la Roca Funeraria, una choza de techo de paja en las terrazas más altas, es donde se toma la clásica foto de postal y un buen sitio para escuchar cómo se trazó todo el conjunto.
Cumbres con vistas
Dos montañas flanquean las ruinas y ambas requieren una entrada reservada aparte. Huayna Picchu, el pan de azúcar de todas las fotografías, es una subida empinada y expuesta de alrededor de una hora que pasa por el Templo de la Luna, un santuario construido en una cueva de su cara opuesta. La Montaña Machu Picchu es más larga y suave, y termina en una cima muy por encima de la ciudadela. Como opción más corta, Huchuy Picchu es un modesto montículo con un gran panorama.
El Camino Inca y la Puerta del Sol
La forma clásica de llegar es el Camino Inca, una caminata de varios días por senderos empedrados originales entre bosque nuboso y ruinas. Su última mañana pasa por las terrazas de Intipata y el bellamente situado Wiñay Wayna antes de coronar la Puerta del Sol, o Inti Punku, donde la ciudadela aparece de golpe al amanecer. Los visitantes de un día pueden subir a la Puerta del Sol desde dentro del sitio para disfrutar la misma vista a la inversa.
La vida en el pueblo de abajo
Aguas Calientes es animado, un poco caótico y construido casi por completo para los visitantes, pero recompensa un paseo al atardecer. La Plaza Manco Cápac es la compacta plaza principal, vigilada por la Parroquia Virgen del Carmen y una estatua del primer inca. El extenso Mercado Aguas Calientes, junto a las vías, vende tejidos de alpaca, tallas y almuerzos calientes a precios locales. Y el nombre del pueblo viene de los Baños Termales de Machu Picchu, en lo alto de la avenida Pachacútec, donde pozas sulfurosas de 38 a 46 °C alivian las piernas que acaban de subir una montaña.
Cascadas, orquídeas y mariposas
La garganta es una franja de selva alta, y breves caminatas se adentran en ella. El Museo de Sitio Manuel Chávez Ballón, a un kilómetro y medio río abajo junto al puente, es el museo oficial del sitio y explica la ingeniería inca mejor que cualquier panel de la montaña; su Jardín Botánico de Machupicchu cultiva más de 200 variedades de orquídeas. Más adelante por las vías, el Santuario Natural de Mandor y las Cascadas Alcamayo, de tres saltos, ofrecen canto de aves, colibríes y una caída de 30 metros, mientras el Zoológico de Mariposas - Mariposario de Machu Picchu acoge unas 300 especies. Los más aventureros se atreven con Phutuq K'usi (Putucusi), una subida casi vertical por escaleras de madera hasta una rara vista lateral de la ciudadela.
Cómo llegar y subir al cerro
Los trenes de PeruRail e Inca Rail terminan en la estación Machu Picchu Pueblo, en el centro del pueblo. Desde la avenida Hermanos Ayar, los autobuses lanzadera trepan las curvas de la carretera Hiram Bingham en unos 20 minutos a partir de las 5:30 de la mañana; el Sendero Hiram Bingham a Machu Picchu atajа esas mismas curvas a pie en aproximadamente noventa minutos. Los viajeros con presupuesto ajustado llegan por la vía férrea desde Hidroeléctrica, una caminata de dos a tres horas junto al río desde la central. El ingreso diario a la ciudadela tiene cupo, y los circuitos y caminatas adicionales se agotan con mucha antelación, así que reserva la entrada antes que el tren.